viernes, 15 de mayo de 2015

Delirio colectivo : Absolutamente comprometidos.

Las obras  cobran sentido en sus tierras, porque su público co-creador se identifica.
Porque el lenguaje y los modos de darle vida refieren a nosotros, a nuestra cotidianidad y a nuestros mundos ilusorios. El teatro nos representa, recrea espacios, seres e historias. Los crea, uniendo actuación, guión, escenografía y sonidos sobre atmósferas cuasi reales, y también surrealistas.
 
Sucede en un guiño de absoluta comunión, donde todos pretendemos que eso que acontece sobre las tablas, realmente existe.  Aún cuando no todo lo que se cuenta allí es visible, tirando entonces por tierra la absurda consigna de que “hay que ver para creer”.

El sábado pasado a las nueve de la noche, un grupo de personas  nos pusimos de acuerdo para creer que eso que sucedía en el teatro Payró era cierto.

A pesar de las señales: de las sillas frente al escenario, de la escenografía, del gentil acomodador; incluso a pesar de haber entregado una entrada antes de ingresar a la sala,  todos creímos que lo que allí sucedía era real. Al menos durante esa hora y media confiamos en aquel encantamiento.

 “Absolutamente comprometidos” es una adaptación de una obra estadounidense del año ´99 escrita por la actriz y productora televisiva, Becky Mode. Se desarrolla en el depósito de un restaurante, donde Daniel Monofrinotti, un joven actor de incipiente trayectoria, trabaja atendiendo los pedidos de reserva de los comensales.

La cuestión que gira alrededor de la obra es tan simple como compleja: Daniel, un pibe de pueblo, quiere dedicarse a la actuación, pero hasta que su golpe de suerte se haga fuerte, trabaja en este restaurante. Un espacio que a lo largo de la obra se vuelve hostil y repleto de ansiedad, pero que irónicamente, nos hace reír. Daniel recibe llamados telefónicos constantes de diferentes clientes impacientes y absurdamente exigentes, y  asimismo, debe lidiar con el escenario cotidiano de trabajo: la rutinaria humanidad que circula entre compañeros y un jefe que delira en su pequeña posición de poder.

Lo interesante de esta comedia es que todos los personajes son caracterizados por el mismo actor, Julián Kartun. Manteniéndose ajeno a la exageración poco verosímil y acercándose a ella para generar humor. 

Julian Kartun, que como actor es un fiel observador de los gestos y discursos que nos constituyen, personifica diferentes personajes, hombres y mujeres, extremando sus características. Realiza una lograda hipérbole de estos elementos gestuales y discursivos para generar un fácil reconocimiento, para poder reír de los otros, y de nosotros mismos. Y también, para creer que él, con sus mismos ojos, con su misma ropa, con sus mismas manos, era más de uno.

Cuando terminó la obra, una amiga me dijo “este pibe si no es actor, es esquizofrénico”.  El encantamiento del teatro hizo que  todos creyéramos que allí había más de  10 personas y no un pibe hablando solo.

Nos identificamos y nos reímos de nuestras propias miserias, del mundo que nos rodea, de nuestras preocupaciones banales. También reconocimos nuestros afectos.

Cuestionar un supuesto delirio del actor es no reconocernos a nosotros mismos en nuestros dramas diarios. Como plantea el sociólogo y escritor Goffman, somos todos actores, nos ponemos máscaras que cambian según la situación que estamos viviendo en cada momento. Dependiendo el escenario, podemos ser egoístas  o comprensivos; soberbios o altruistas.  Todos somos esos personajes.

Jueves y sábados 21 hs.
Teatro Payró



lunes, 27 de abril de 2015

Desnuda.



Desnuda, bajo el mantel de tus deseos.
Absorta y desnuda, esquivando las palabras que salen de tu boca, como rayos.
Perpleja y compleja, desnuda ante vos, y ante mí.

Soporto la tormenta y también aquel lecho de rosas perfumadas.
- “Sin espinas y con azúcar para mí, gracias”.

Sólo yo permanezco desnuda, sólo a mí se me asoman cicatrices.
Tan sólo yo río realidades.

Vos allá sentado sobre afirmaciones. Tan tuyas, tan de nadie ahora.


Desnuda, bajo el eco de tus pensamientos.
Cierro los ojos, me alejo un poco de todo aquello.



Continúo desnuda.
Y vos siempre tan endurecido entre tus mañas, entre tus ramas.
Esas putas ramas que ya no te dejaron ver – verme.

Vos allá, y yo acá.

Desnuda.




*Ambas imágenes extraídas de postal Viejo Hotel Ostende.

sábado, 18 de abril de 2015

Mujeres tras la cámara: Inconstante.

El Club Cultural Matienzo está llevando a cabo una muestra llamada Ciclo Cuerpos en la cual invita a un grupo de artistas audiovisuales y bailarines a exponer sus creaciones.

El domingo 29 de marzo se proyectaron en una de las salas del Matienzo, cuatro cortos: Ana Kamien de Marcelo Epstein y Ana Kamien, Arena de Margarita Bali, Crazy de Daniel Böhm y Mariana Blutrach , Tropismo de Qui Binetti y Gustavo Crivilone  e Inscontante de Rocio Gauna y María Victoria Ferrari.

Al final de las proyecciones, los autores nos contaron sobre su 
experiencia y la búsqueda intencional de sus obras. El encuentro entre las huellas de producción y de reconocimiento puede alimentar o empobrecer una expresión artística. En este caso se enriqueció mi experiencia y me permitió conocer las anécdotas que circularon en el momento creativo de estos cortos.

Todo los films tenían como centro de la trama al cuerpo, que se expresaba en cada caso,  como personaje, como guión y como actor a la vez. Variaban los escenarios y las elecciones de los directores y coreógrafos expresaban ideas diferentes, pero todas regresaban al cuerpo y sus peripecias  expresivas.

El tratamiento de las obras profundiza las oportunidades que los  recursos audiovisuales habilitan a la hora de narrar una historia.  Algunos de los cortos, desarrollaban historias netamente surrealistas y otras, en algunos casos a través de la  linealidad narrativa, se inmiscuían en cuestiones psicológicas y filosóficas.

Respecto a esta última categoría, hubo un corto en el que me interesaría detenerme: Inconstante. Se trató de una puesta reflexiva acerca de un tópico eterno: la muerte. Cuatro mujeres grandes, cerca de su vejez, parecen detenerse en paisajes fríos y movimientos lentos, como a la espera de un final inexorable.

Jugando entre paisajes costeros, locaciones interiores y un gran acompañamiento musical, las directoras nos hicieron entrar en un otoño repleto de quietud.

Sin embargo, a medida que el corto se proyectaba, los movimientos de esas mujeres aumentaban su intensidad, hasta redimirlas 
casi por completo.Hasta bañarlas de rosas.
En la aceptación parecen encontrar la mueca, en la compresión de lo inconstante que es un cuerpo en esta vida. Todo lo eterno yace en otra materialidad que nos excede  casi por completo.

Dos diseñadoras de Imagen y Sonido de la UBA, una coreógrafa, cuatro actrices y un equipo de producción dieron vida a una reflexión interesante sobre la parca, sin utilizar las palabras.

Me detuve en este corto por  la identificación propia y la de mis generaciones familiares anteriores con esas mujeres; por mi apoyo y respeto a la educación pública y por  mi admiración hacia aquellos que se dedican a  sus proyectos independientes.

Como decía Galeano “el cuerpo dice: yo soy una fiesta”. Ambas directoras supieron tratarlo de una manera bella y delicada. Sin doctrinas, aceptando su propia sustancia inconstante. 

Los tendré advertidos ante su próxima proyección.



Todas las fotos fueron extraídas de:  https://www.facebook.com/Proyectoinconstante?fref=photo

sábado, 11 de abril de 2015

Hechizo de un viernes por la noche.

      Chamán
        1  m. Hechicero al que se supone dotado de poderes sobrenaturales para sanar a los enfermos,    adivinar, invocar a los espíritus.o al que se supone dotado de poderes sobrenaturales para sanar a los enfermos, adivinar, invocar a los espíritus.

El viernes 27 de marzo, cerca de las 9 de la noche, una voz amiga me dijo al oído que la siga. Sólo comentó algo acerca de un viento del sur. Tan sólo me advirtió sobre un grito profundo, como el aullido de un lobo.

La cita fue en Niceto y la entrada la obtuvimos a través de una ventana pequeña a la que sólo se alcanzaba trepándose a un banquito, como en los viejos tiempos, cuando el mundo era pequeño y nuevo para uno- niño.

PH Javier López Uriburu  (Imagen extraída del facebook de la banda)
Nosotras eramos cuatro, adentro nos sumamos a un grupo que comenzó a aumentar a los largo del recital. De repente, Shaman subió al escenario y comenzó a hacer sonidos guturales: sumidos en su propio tiempo,  pausado, expectante. 

Como comunicándose con el más allá, pero en el corazón de Palermo Hollywood, todo aquello logró convertirse en un ritual, íntimo y comunitario a la vez. 
Y es que Shaman y los Pilares de la Creación se habían reunido allí, “donde nacen las estrellas”, como indica el nombre de su disco.
Shaman Herrera se paró sobre el escenario, con un poncho sobre un hombro derecho, y nos  introdujo así,  con su guitarra y su canto telúrico, en una gran zapada. Lo acompañaron los otros tres integrantes de la banda: Adrian Conti, Alejandro Bertora y Eduardo Marote, -compañeros con los que toca hace tres años-.

 La interpretación particular de Shaman y su voz danzante, acompañada por los instrumentos de Adrian, Alejandro  y Eduardo, lograron remitirme a un paisaje del sur, a sus montañas, a sus lagos, a las leyendas que dejan oírse en los ecos de esa inmensidad. También crearon vuelos hacia un futuro utópico: hacia un desierto de edificios, donde el sol se deja ver, y las horas son eternamente doradas.

Como si fuera un juglar del medioevo, Herrera canta “no me pueden decir que el camino es un solo" y su figura, de pelo largo y barba oscura, se volvió sobrenatural y sabia. La forma de actuar las canciones de Shaman Herrera, reflejan la felicidad y el dolor, como si su voz fuera dueña de la verdad oculta de ambas .Hoy canto fuerte, bajo el agua de la ducha, con la intención de descubrir mis propias verdades, sanando el alma, como un chamán.

Para aquellos que no conocen la banda, les dejo una frase que  me llamó la atención  y la url de su bandcamp: “reverberando la voz y el eco de los días futuros”


sábado, 28 de marzo de 2015

Una profunda crónica prestada.


Resulta que existe en el mundo una corresponsal cultural, cuyas historias se publican en el facebook de una radio.

Ella es conocida como MR y la radio de la que hablo, es Cuatro en la Banca (se emite por Internet los miércoles a las 20 hs, por Radio La Bici)

Durante el día de hoy, hasta mañana a las 19 hs inclusive, existe una muestra sobre la vida de Luca George Prodan en el Museo del libro y de la Lengua.

El mismo Luca de Sumo , esa banda que nació en los 80 y que jamás pude ver en vivo.
Los conocí gracias a su herencia, a sus discos: el lado más amable y fructífero de la industria cultural.

No tuve el placer de recorrer esta muestra ,  pero MR sí, y me prestó su crónica.Parece que despierta sentimientos, y eso se festeja y se masifica; por eso comparto su experiencia.

Si pueden ir, quizás también descubran sus propias historias.
Introspección y Luca pueden ser un gran plan para este último fin de semana de marzo.


domingo, 22 de marzo de 2015

Quién (resignificar)

Quién hizo ceremonia de cenizas?Quién amó lo perdido,quién protegió lo último? 
- Neruda.
Hombre gallo: Habla mucho, hace poco . Cacarea, no pone huevos.

sábado, 21 de marzo de 2015

La edad de la infancia.

“Futuros hay dos”. Una frase certera y casi premonitoria se oyó el fin de semana pasado en la Quinta Trabucco .Cuando el tiempo parecía detenerse, el sonido se negaba  a fluir y la lluvia acechaba, finalmente, ganó el carnaval.

Juana, Odín y Diego salieron a jugar cuando la noche todavía era verano. Juana subió enojada al escenario,por culpa del sonido necio, pero las almas congregadas descubrieron su risa y se produjo el contagio de las masas. Un clima de fiesta comenzó a sentirse y bajo la sonrisa tímida de Odín y la energía calma de Diego, Juana comenzó a bailar.

El sábado 14 de marzo Juana Molina se presentó junto a Odín Shwartz y Diego López de Arcaute en la Quinta Trabucco,en Vicente López. Se oyeron hermosas canciones, y las distintas edades de los presentes se hicieron una: la edad de la infancia, de la desvergüenza y la espontaneidad. Jugamos con los sonidos, con los movimientos y con las letras simples que nos descubren con la emoción en la piel. Nos reconocimos en el ritmo que sacude las extremidades, en los sonidos primarios cuando las letras y sus palabras carecían de sentido para nuestras mentes infantiles, en una genuina intimidad sospechosamente colectiva.
PH Daniela Malagrino


Después de algunas canciones se despidieron, pero tras algunos minutos , regresaron al escenario. La primera en volver fue Juana, con un vestido azul y su pelo rubio eterno, nos contó que iban a retirarse por un tiempo, “un chiquitito”, y a pesar de la noticia, nos hizo reír nuevamente: “porque como yo siempre digo, un disco sin concentración, no es un disco”, comentó en tono burlón. Cantó sus canciones más sensibles, entre ellas “Quién”, una bella canción de su segundo disco (“Segundo", editado en Diciembre del año 2000) que habla del amor entre una hija y su mamá. La quinta se mantuvo quieta y profunda, proyectando amores incondicionales.

Tras su momento solista, Diego y Odín volvieron acompañarla y nos regalaron una última canción, que ya suena como ritual, “Dar, qué difícil”. Esa despedida de tiempos veloces regó los árboles y despejó finalmente las nubes. Dejaron a su paso una alegría que nos hizo olvidar que por unos meses no ibamos a festejar juntos, el trío se iba a producir nuevo material. La magia queda suspendida, pero no se detiene.