sábado, 26 de septiembre de 2015

Transgresión secreta:Tartufo en el Taller del Ángel

El sábado pasado fui testigo y participe activa de mi propio enjuiciamiento.
El litigio silencioso  comenzó a  las 20 hs y se dio lugar en la sala teatral Taller del Ángel de Capital Federal. 
 
Tartufo, la obra que  escribió  Moliere cuatro siglos atrás, estrenada por primera vez en 1664; sirvió de argumento para que todos los presentes nos reconociéramos como pecadores.

Afortunadamente, se trata de una comedia y como bien lo indica el programa de la obra, “el humor es la cortesía de la desesperación”. Entonces fue fácil desestimar el castigo reflexivo. 

La interpretación de los actores y la temporalidad  en la que acontece la obra, supieron crear un universo propio y, por momentos, lejano al nuestro. Solidarizándose así, con la afabilidad de esta crítica social.

Tanto la escenografía como la vestimenta del grupo de actores  -a manos de Luis Curz, el Estudio Crisálida y Mariela Daga-  respondían minuciosamente a los detalles del siglo XVII dando aún más verosimilitud a la existencia de este retrato.


El grupo de teatro Tedrys logró apropiarse del texto en su doble linealidad: por un lado, la historia concreta de una familia estafada por un “falso beato” y  por el otro, el metatexto, la sentencia social.  La denuncia sobre la existencia de una doble moral: la diferencia entre lo que hacemos y decimos hacer. Una exigencia que nos somete a un puñado de reglas, que a su vez, somos incapaces de sostener. Las mismas pautas que burlamos en silencio. Como bien dice Tartufo en la obra homónima: “ardemos en un fuego prudente, con el cual se está siempre seguro del secreto”.

 
Desde el principio de este mes, este grupo de teatro Independiente nacido hace 17 años, optó por representar la versión de Roberto Cossa de Tartufo. La pieza teatral readaptada por el dramaturgo argentino, está cargada de las virtudes y defectos de nuestra tierra. Tal es así, que su versión deriva en un final diferente: para Roberto Cossa todos somos pecadores.

El escritor Osvaldo Soriano, sostiene  que  el teatro de Cossa, interpreta a la Argentina de un modo mucho más fiel que un periódico  o un estudio sociológico. Explica que los personajes que el autor crea son “incurables individualistas, que fluctúan desesperadamente entre la grandeza inalcanzable y el derrumbe de las quimeras”.*

Bajo este argumento, hallo original la decisión del grupo de representar esta versión de  Tartufo. Encuentro desafiante el hecho de interpretar una  comedia francesa del siglo XVII bajo una visión nacional que apunta a una crítica general de la sociedad, y no sólo a la denuncia del  falso devoto.

Tartufo, el beato hipócrita, y Dorina, la criada de confianza de la familia,  actuaron como los dos puntos contrapuestos más destacados de la obra: no sólo porque de algún modo, el libreto lo dispone así, sino porque tanto Sergio Bermejo como  Giuliana Regazzoni, supieron conquistar las intenciones de sus personajes y destacar  su importancia en la obra, sin ningún ápice de sobreactuación.

Los once actores en escena, dirigidos por Sergio Bermejo, estuvieron atentos a la agudeza irónica de los discursos del guión, lograron brindarle su propia impronta a cada personaje: le aportaron gestos y modismos, les entregaron así, una identidad; una existencia.

Otras de las particularidades de la obra fueron la puesta en escena final y el saludo. A través de la fusión de  luces, música y marcaciones  actorales, se generaron dos propuestas: por un lado,una proyección casi fotográfica y por el otro, un recorrido coreográfico del escenario. Ambas excedían al guión de Moliére para aportarle su huella renovadora.

Los invito a participar de esta obra que viaja al pasado para hablar del presente, que se sumerge en la comedia clásica, para intervenirla con elementos novedosos. Los invito a la transgresión secreta de Tedrys, porque  “pecar en silencio no es pecar”.



   Elenco:
   Sergio Bermejo - Tartufo
   Giuliana Regazzoni - Dorina
   Silvina Spatzill - Señora Pernelle
   Carlos Villalba - Orgón
   Daniela Greatti - Mariana
   Claudia Pennella - Elmira
   Maximiliano Cabrera - Cleanto
   Mariano González - Ujier
   Katherine Feitl - Felipota
   Joaquín Herrera - Valerio
   Emanuel Hojman - Damís

                                              
   Dirección : Sergio Bermejo
   Asist. de dirección: Luis Curz
   Vestuario: Mariela Daga
   Escennografía: Estudio Crisalida
Musicalización: Luis Abram , Nacho Amil




Todos los sábados de octubre y noviembre 
a las 20 hs en el Taller del ángel.


Para conocer más: 
       @TedrysTeatro 

   



* Preámbulo de la selección de Teatro de Roberto Cossa. Teatro 1. Ediciones de la Flor,1997.
** Imágenes extraídas del facebook del grupo teatral.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Pulsos para hacer bailar: Terrenal en el Teatro del Pueblo.

Dos jueves atrás reservé con gente querida entradas como estudiante para ir a ver la nueva obra de Mauricio Kartun. Después del laburo,  fuimos al Teatro del Pueblo a ver Terrenal, dispuestas a brindarnos paisajes más estimulantes que el mundo hostil de computadoras encendidas.
Todo empezó con el viaje en subte, en la línea D.
O quizás empezó antes, cuando era chica e iba a ver  a mi viejo actuar las obras escritas por Kartun. O tal vez de grande, cuando me transmitió su admiración por él.

No es que crea que los pareceres pueden transmitirse por osmosis o por vía sanguínea. Pero yo ya había estado  en ese mundo - entre  otros mundos - y cuando terminó la obra, sentí que acariciaba parte de mi infancia.

Kartun en una entrevista que le hizo Jorge Dubatti en el año 1993 explica que “concibe su poética teatral “como “la manifestación de una identidad personal, y por extensión de una identidad de la experiencia histórica, social y cultural de la Argentina”.
Quizás por eso, cuando terminó la obra, me sentí identificada con Abel.
Y eso es extraño porque nunca leí la Biblia, ni recibí educación religiosa: jamás pensé que iba a decir tal cosa.

Sin embargo, a través de la escritura de Mauricio, y la intención popular y socialista de su obra, reconocí en Abel (ese personaje mítico religioso), mi política ante las cosas de la vida. No en su estado puro, más bien se dio una identificación relativa, mundana, más ligada a lo cotidiano.

El mismo Kartun explica en una charla más reciente con Dubatti,  que “los personajes representan valores más absolutos”. Pienso en Abel como representante del socialismo, contrapuesto a un Caín capitalista. Aunque mentiría si no admito haberme reconocido en algunas actitudes de Caín, celoso  y perdido en el hacer, sin ser. Ahí deviene la figura del otro: no somos sin ese otro metido adentro, bien adentro, pegado al yo.

La identificación final que terminó por definirme por Abel, fue una de las frases que lanza el personaje: decía que lo suyo no era la queja, sino la protesta. Me gustó esa perspectiva, decidí quedármela.

Kartun es un dramaturgo con mucha personalidad. Vuelca juegos de palabras e imágenes, recurre a otras historias, las une, las enlaza con sutileza. Coloca elementos originales, inteligentes.  Pienso que cuando escribe juega, y eso es lo que más me gustó de la obra. Al principio pensé que no iba a poder  entrar en ese mundo, el lenguaje me resultaba demasiado raro, no entendía ese universo ni a los sujetos que lo habitaban. Pero a los pocos minutos, ya estaba jugando: descubriendo yeites, escuchando azorada cada diálogo, conociendo a los personajes y a sus historias.

Lo que sucede cuando uno va a ver la representación de una historia ajena, es que uno juzga constantemente a los personajes hasta lograr tomar una postura.  A veces, ese momento nunca llega. Empezamos a amar y a pelear a esos seres que sólo el autor y sus actores conocen en profundidad. Y aun así, no pueden controlar las impresiones de su público. 

En esta historia, los personajes eran tres: Abel, Caín y Tatita, Dios. Claudio Da Paisano, Claudio Martinez Bel y Claudio Rissi, supieron humanizarlos. Incluso el sujeto más vil y recalcitrante de la obra, tuvo muchos momentos de empatía.

La realización de los personajes por parte de los actores fue notable. La interpretación de sus modos de  decir y hacer, incluso sus interacciones con el público, nos interpelaban como anónimos y como espectadores.

Como curadores de la técnica del “teatro dentro del teatro”, también nos hicieron reflexionar sobre nuestras propias decisiones y las ajenas, que a veces parecen manejar nuestros hilos. Se trata, según señala Ana Cáseres, de  un planteo “metateatral”, que convierte al teatro y sus dimensiones en una metáfora de la vida misma.

Terrenal, como habrán notado por el nombre de sus personajes, es la recuperación del mito bíblico de Caín y Abel a través de  la mirada Mauricio Kartun.  Está desarrollado en un espacio que aparenta ser contemporáneo, pero es tan sólo el efecto generado por  su construcción telúrica y argentina: vestimenta gauchesca, bombo, terreno de tierra, labores del estilo. Transcurre en un eje temporal eterno, tan desconocido como el misterio de ese mito originario. Si bien recoge un pasaje religioso,  su obra puede leerse como un guiño subversivo. Cuestiona,  expresa y secretamente, a las instituciones y creencias que se han presentado históricamente como las únicas reales. Por eso el subtítulo de la obra “Pequeño misterio ácrata”.

Sin embargo, en los detalles, la obra acaricia texturas de lo cotidiano. La fiesta, el baile, el trabajo, la envidia, el amor,  la pelea entre hermanos. Allí también me reconocí: siempre me gustó la pelea del decir con mis hermanos. Debatir en la pelea y que gane, no la fuerza de la violencia, sino la del ingenio. Eso también es rescatado de un modo mucho más certero en boca de Tatita en la obra.

Asimismo, otro detalle que vuelve a esta puesta aun más interesante, es el recurso del humor, entre las palabras que se dicen y el hilo trágico del mito. Kartun nos lo ofrece como punto de fuga, como un gran disipador de tensión.

Intenté contar mi experiencia general de la obra, me reservo algunos detalles para no arruinar la impresión ajena. Los invito a darse el gusto de verla en el Teatro del Pueblo, que también es carne de nuestra historia nacional. (1)



Ficha técnico artística: 


-Escenografía y vestuario:
 Gabriela A. Fernández
-Iluminación:
 Leandra Rodríguez
-Diseño sonoro:
 Eliana Liuni-Fotografía:
 Malena Figo
-Asistencia de escenografía:
Maria Laura Voskian
-Asistencia de dirección:
Alan Darling


-Los fragmentos citados de la entrevista a Mauricio Kartún fueron extraídos del libro “Terrenal, Pequeño misterio ácrata” de la biblioteca del espectador. Es una colección dirigida por el docente, crítico e historiador teatral Jorge Dubatti.
-Imágenes extraídas del facebook de la obra.
1-  El Teatro del Pueblo es un espacio que surgió por iniciativa de Leónidas Barletta en el año 1930 con el objetivo de “promover la accesibilidad de los sectores populares al capital cultural”. Información rescatada del Estudio preliminar de Ana Cáseres sobre la dramaturgia de Roberto Arlt.


sábado, 22 de agosto de 2015

Mañana es mejor - 2016

Recuerdo que cuando tenía unos ocho o nueve años me subí a una montaña rusa por primera vez. Mis piernas temblaban en la fila de espera. Las dudas se comían mi cabeza. Me acuerdo que cuando subí quise bajarme inmediatamente. Grité y pedí que pararan el juego. Pero mis ojos  me contradecían. Ese grito fue el primero de una repetición insoportable.  Sentí miedo y felicidad a la vez, como sucede las primeras veces.

Cuando bajé del juego, estaba tan llena de alegría que no podía expresar lo que había vivido. Me cubría esa sensación heroica y placentera que tenemos cuando nos atrevemos a hacer algo que antes no podíamos. Ese inexplicable sentimiento se repite cada vez que el coraje o la emoción me toman por sorpresa. Entonces los relatos se vuelven un poco intransferibles.

Hace cuatro años, un día de  agosto, atravieso esa misma sensación. Elijo algún centro cultural en los que se rinde homenaje al flaco Spinetta, invito a amigos y vamos a capital; con útiles escolares, cuadernos, hojas para dibujar. La emoción confunde mi cabeza y me cuesta mucho poder contar lo que los artistas proponen cada vez. Quizás registro alguna anécdota, el resto sucede en algún circuito afortunadamente desconocido.


ph Daniela Malagrino Fotografía

El domingo 16 fue el día de agosto de este año, la causa noble de Conduciendo a Conciencia se unió a otra igual de loable, la de la Casa de la Cultura de la Calle. En veinte ciudades del país se desarrollaron múltiples y simultáneos homenajes al repertorio de Spinetta.



En esta oportunidad  fuimos al Club Cultural Matienzo, llegamos a las siete de la tarde, lo que nos permitió presenciar dos obras de teatro  y una muestra fotográfica que también se reconocían en el mismo espacio. Alrededor de las nueve de la noche, comenzó a sonar la música: un vasto grupo de artistas emergentes compartieron un recorrido original de la música del flaco. Invisible, Spinetta y los Socios del Desierto, Pescado Rabioso son los bandas que más recuerdo haber escuchado; sumada su época solista. 

 
ph Daniela Malagrino Fotografía

 Muchos se detuvieron en las canciones menos  conocidas a nivel masivo. Esto aportó un rasgo  novedoso al  homenaje, sumado a las versiones  que las diferentes bandas hicieron, respetando su  propio estilo.  En estas ocasiones siempre sabe  generarse un clima de comunión, casi ritual; sin  importar los motivos por los que cada uno acude.


La interpelación es eterna, atraviesa   generaciones; y  es también polisémica. A mitad del ritual, Superchería tocó Puentes Amarillos y todos comenzamos a cantar, embebidos en la liturgia. Recordé que esto había pasado en el primer homenaje a Spinetta al que fui y me había generado la misma sensación, la que despierta el abrazo. Una vez más me encuentro sin poder ponerle palabras certeras a una emoción.  En secreto me alegro por eso.

ph Daniela Malagrino Fotografía
 A diferencia de las citas anteriores,en  esta oportunidad, todo el evento fue  filmado y transmitido en simultáneo.

 Las bandas y músicos convocados 
 por el Club Cultural Matienzo fueron:  Sanguinetti,Butelman y Zotalis,Picado  Grosso,Translúcido,Ixtlán,  Ezequiel  Borra, Superchería,Maria  Pien,Bruno  D'Ambrosio,TrostrigoEl  Sueño de la  Serpiente,Lisandro  Etala,Emiliano  PetrocelliJuan Mayo y Algunos  meses del año y Maca Mona Mu. 



ph Daniela Malagrino Fotografía
La originalidad de este tipo de propuestas es la condición de la entrada, que nunca es dinero (en esta ocasión fue un block de hojas canson número cinco) y el ofrecimiento de alcoholímetros por parte de los distintos espacios culturales. Elementos e invitaciones que encierran mensajes interesantes y repletos de amor y cuidado: no tomemos ni nos droguemos antes de manejar. Como comentó Pira, el cantante de Superchería : al subestimar su influencia “nos convertimos en armas mortales”.  

Las dos causas que se  unieron el domingo pasado ( Conduciendo a Conciencia y la Casa de la Cultura de la Calle) exigen una toma de conciencia del mundo que nos rodea, el que nosotros creamos todos los días. Se trata de reconocernos para no perder la cuenta en el sol.

Los veo el próximo mes de agosto en algún centro cultural de capital para oírnos en tiempo.

sábado, 8 de agosto de 2015

naranja.

El juego consiste en leer el texto mientras suena Charly.
Consiste en llenar de sentido a la imagen y las palabras.
Se trata de un juego. Sin mayores ni menores pretensiones:


 Me encuentro en  la séptima canción.
 Podría reconocerme a pesar de las alas húmedas.

Años atrás,  eso había comenzado como un juego.
Tiempo después, derivó en la muerte de la mosca.
Entonces dejó de hacerme gracia.

ph Daniela Malagrino Fotografía
Recuerdo que ahí comenzó la búsqueda.
Allí, mientras los focos titilaban de lluvia.
Por días enteros busqué a LA mosca.
Luego, fue una mosca.
Finalmente, dejé de buscar.
Recuerdo que ahí comenzó la búsqueda.

En esos días, antes de dormir recitaba las siguientes frases:

“La densidad agita las cabezas que no pueden dejar de pensar.
La gente disfrazada da miedo.
Las moscas se reproducirán eternamente, mientras viva”

Siempre antes de dormir. Nunca después.
Al día siguiente lo olvidaba todo. O eso pretendía.

Pero la noche siempre llegaba.

La primera vez que me sentí bella, vestía un color naranja.
Las moscas no existían más.
Por eso ya no morían. Pero tampoco vivían.
Eso me asustaba.
Cuando comenzó la búsqueda, también llegó la fiera de almohadones.
Por ese entonces comencé a dormir en el sol.
Cerraba los ojos, embelesada por su luz, y me dormía.
Serena de fantasías.
Las letras de los libros que leía  se nublaban, y sus personajes se sentían libres.

Libres como yo me siento ahora, con las alas húmedas, enredada en la séptima canción, y naranja.Completamente naranja.

Porque el día siempre llega.

domingo, 26 de julio de 2015

Nuevos flaneurs del rock: Huevo en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti.

ph MR
Resignificar un espacio siempre resulta interesante.El ejercicio de llover de nuevas historias las experiencias viejas o, en este caso, las más tristes de una época. Esas vivencias que por mucho tiempo permanecieron  condensadas en la oscuridad de nuestros relatos y 
hace algunos años que dejaron de respirar quietas. Empezaron a moverse, a contarse y a juntarse con otras,afortunadamente, más cercanas a la vida y al respeto.

Subí al 15 corriendo, saludé al chofer y le dije que iba “hasta el Conti”.“¿Qué es eso?”, me dijo. Respondí que era la ex ESMA. Me dijo sorprendido que no sabía que ahora se llamaba así. “Sí, le cambiaron el nombre…menos mal”, le contesté. El pibe sonrió.

El Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti tiene un camino de muestras y actividades ligadas a los Derechos Humanos. Propuestas superadoras que proponen recordar y también, despertar aquello dormido o desconocido. Romper con lo naturalizado, conscientes del pasado y el presente. Dar lugar al quiebre necesario para dejar entrar el pulso nuevo y espabilado.

extraída del facebook de la banda.
El viernes 24 de julio, dentro de   estas invitaciones  superadoras, estaba Huevo. Una banda compuesta por cuatro integrantes que se presentaron a las 21 hs en una de las salas del Conti. 

Hubo un despliegue de notas y  lunfardo de sangre joven. Se recuperó la energía citadina con su “rock groovero”, como lo define el cantante.

Julián Baglietto en voz, Sebastián Lans en guitarra, Julián Lopez Pisani en el bajo y Tomás Sainz en batería, se comunicaban en perfecta armonía, poseídos por los dominios de cada instrumento.


 
ph Daniela Malagrino Fotografía 
 En un escenario grande, reflejado    por  luces propias de un paisaje  fantástico, Julián Baglietto sedujo al  público presente con su voz suave y  sus interpretaciones juglares. Un  alcance vocal y una inventiva  interesante para una presentación  en vivo.

 Los músicos dialogaron en  perfecta    afinación sin dormirse en  esa  búsqueda: guitarra, bajo y  batería  se manifestaron inquietos,  irreverentes. 

Entre el público, los hombres acompañaban con la cabeza y  sus ojos cerrados; las damas acompañaban ese movimiento con algunos piernas chuecas; hijas de caderas con funk.

Huevo presentó su primer disco, editado en el 2014, “Las Mil Diabluras”, escoltado por un tema perteneciente al nuevo disco en gestación y el cover de una canción de Fito Paez (“Ciudad de pobre corazones”).
ph Daniela Malagrino Fotografía

La banda propuso universos interesantes en sus canciones: estas recogen historias embebidas en la ciudad y en sus formas de decir. Juegan con el doble sentido: contagian relatos simples con surrealismo.  

Si escuchabas con atención se resaltaban influencias musicales nacionales e internacionales resignificadas,  como todas las actividades propuestas por el centro. Como su existencia misma.

Huevo arrancó con el primer tema de su disco “Un día en Serrano” y se despidió contándonos sobre su próxima presentación en la cúpula del Centro Cultural Kirchner.Les propongo un recorrido similar. Una banda nueva para dejarse interpelar sin prejuicios.


Links para el camino;

domingo, 19 de julio de 2015

La inconstante permanencia: Mientras ella esté acá, todo está bien.

El viernes 17 a las 10 y media de la noche algunas preguntas se agolparon en mi cabeza, como una bandada de pájaros invisibles. Vi ante mí un cuarto verde y tres puertas que apuntaban a caminos diferentes. No se trataba de un sueño, sino de “Mientras ella esté acá, todo está bien”, una obra dirigida por Marcela Arza, Flora Ferrari y Ernesto Donegana.

La escenógrafa, Merlina Molina Castaño, utilizó el espacio con tres puertas de la sala, y recreó el cuarto de un hospital. Una de las puertas representaba el mundo exterior, aquel que permanece anónimo y repleto de seres sin rostros. Los seres que respiran en medio de la masa. Otra, apuntaba al encuentro que se produce en la profundidad de una charla y en el contacto de los cuerpos, más allá de sexo, y más acá también. La ultima puerta, era el puerto de la quietud, el de los objetos acumulados y muertos.



¿Cuál es el momento exacto en que nos olvidamos del mundo y confiamos en que aquel encuentro es  el único real? ¿Cuál es el instante preciso en que comenzamos a desnudarnos frente a otro? ¿Cómo es que perdemos certeza de que todo aquí dentro sigue su pulso? ¿Cuándo y cómo penetramos en el otro?

Flora Ferrari y Ernesto Donegana decidieron unir los conceptos y sentimientos representados en dos obras, para volverlos uno, para contar una historia propia.
Unieron La mansa de Dostoievski y Ester Primavera de Arlt, utilizando la complejidad y crudeza de los autores. Nos revelaron así,  los intersticios que solemos cruzar para lograr comunión. El rechazo, el miedo, la frustración,  la pasión, el amor y la felicidad. Conocer al otro decanta en miles pasajes, que antes  fueron decisiones, que supieron ser saltos  inconscientes.

La obra de estos dos jóvenes dramaturgos es actuada por ellos mismos y cuenta una historia de amor que trascurre en un hospital para tuberculosos. La misma es atravesada por todos esos estadios-pasajes y algunos de ellos, son llevados al extremo.

Más allá de algunos saltos fuera de la linealidad narrativa de la obra, aquella se nos presenta como verosímil porque todos tuvimos una historia de amor y desencuentro entre cuatro paredes: dentro de nuestros mundos creados  y habitados por dos.

Ambos personajes no se dirimen entre villanos y héroes: cada uno se enfrenta a los monstruos propios y a los ajenos. Por eso la identificación es unívoca.

Sabemos que el personaje femenino viene de una infancia pobre, y que él gusta de acumular objetos. También sabemos que ella sana con su presencia,y que él describe sus sentimientos en un pequeño cuaderno. Desde el principio de la obra, sabemos que él es débil y le duele su soledad. Sobre ella, sabemos que es capaz de cubrirse  con palabras, que tiene discursos guardados en los bolsillos y que aprendió a  esconderse entre el humo de su cigarrillo.
 
El guión y las actuaciones se involucran de manera certera, las personalidades estallan en cada gesto de estos actores. Entonces nos hacen creer que podemos desnudarlos. Nos hacen pensar que podemos adelantarnos al último acto.

El cuarto del personaje masculino  en aquel hospital permanecía con luces oscuras, lúgubre. Se mantenía entre puertas cerradas, para nosotros, que mirábamos desde afuera, y también para ella: el personaje femenino, tan anónimo como él. Los dos seres sin nombres se disputaron el poder de uno sobre el otro. Aquel que gane, será quién desnude, quién haya intervenido en el segundo. Como si se tratara de un juego unilateral. A lo largo de la obra, las puertas comenzaron a abrirse, para ella y para nosotros.

Cuando los pájaros invisibles se disiparon, pensé que el amor sobrevive porque se adapta a formas, se acomoda a tiempos y personas. Que surge en lugares inesperados. En aquella habitación sombría también se sintió su pulso, su andar silencioso de dientes marcados. El  final de la obra es intenso, el libreto se oye profundo y real. Como el amor cuando atraviesa.

Teatro VERA VERA
Vera 108
Reservas: ( últimas funciones!) http://www.alternativateatral.com/obra35999-mientras-ella-este-aca-todo-esta-bien
o al: 4854-3655.

 (Las imágenes fueron extraídas de Alternativa Teatral)

miércoles, 8 de julio de 2015

Pasión, amor y tragedia : Ciclo "montajes" sobre la obra de Lorca.

En el año 1931, Federico García Lorca escribió Bodas de sangre. Una tragedia que cuenta una historia de  amor enfrentada a los deberes de la institución matrimonial de la época. La historia de amor aparece entonces como impía: dos amantes se escapan juntos, dándole la espalda a una unión matrimonial recientemente consolidada, y enfrentándose así, a una familia, a una sociedad. A lo largo de la obra, la tragedia y la pasión se resuelven en los sentimientos de sus personajes: despliegan discursos repletos de belleza poética, de imágenes tan hermosas como palpables y dolorosas. Las pasiones y las instituciones luchan por un único lugar de verdad.


Ochenta y cuatro años después, más precisamente el sábado 4 de julio de 2015, el  Grupo de Teatro Centro Galicia de Buenos Aires estrenó la segunda obra de su ciclo de montaje teatral en el Centro Galicia de Buenos Aires. Las dos obras elegidas son del poeta, prosista y dramaturgo Federico García Lorca. Ya el viernes habían dado a conocer su versión de  Doña Rosita la Soltera. El sábado pasado fue el turno de  la tragedia Bodas de Sangre.

Se ordenaron los elementos de la obra, fueron sometidos a la visión de los intérpretes viejos: aquellos que decidieron antes poseerla y volverla vida; pero también fue habitada por los actores nuevos, los que observábamos  lo que sucedía allá arriba del escenario - en un tácito contrato de realidad-.

ph Agostina Lombardo
El director, Fernando Naval, nos explicó que se trataba de un montaje teatral que simulaba el período previo al estreno: los actores se presentarían con los libretos y la vestimenta no estaría completa en todos los personajes. Nos contó que se trataba de un momento de experimentación del actor. Pensé entonces que  podríamos dar cuenta de la búsqueda de intensidades y personalidades de sus personajes. Me entusiasmó esa idea.

También me gustó  la propuesta de un montaje: sin una escenografía ni un vestuario completamente resueltos. El director comentó que había tomado esa decisión para lograr resaltar el valor de las palabras en una era en la que lo audiovisual parecía haberlo apropiado todo.

ph MR
La elección de Lorca parece ser certera entonces: su modo de escribir está repleto de giros y licencias. Nos transforma el pensamiento en sentimiento, sin siquiera dejarnos entrever el pasaje. Brotó una lágrima ante la interpretación de la madre, de la esposa engañada, de la novia afligida, de la criada cómplice: las actrices supieron interpretar la importancia que Lorca siempre resguardó para las mujeres.

La puesta en escena de Miguel Ángel Cubilla se presentó como una aparente contradicción: un bosquejo de fondo negro y lienzos transparentes perfectamente preparados para la intención de la obra. Como sucede en la lectura de un libro, los personajes parecían no poseer extremidades. Surgían, al hablar, su torso y sus brazos. Se detenían en azules, como postales nocturnas, y  sólo se movían en dorado. Las luces del teatro siempre me llamaron la atención.  Se nos invita a mirar la luz, a seguir la línea que el director decide mostrar.  Sin embargo, ese juicio no resulta nunca autoritario o absoluto, podemos atrevernos a mirar los azules y ver otra dimensión de la obra. Mi viejo me enseñó a mirar más allá de lo aparente en el teatro: los actores siempre están actuando, siempre están interpretando. A veces uso ese yeite y pienso que así puedo reconocer a un buen actor.

ph MR
El sábado percibí un grupo de actores sumidos en su creencia, en nuestra creencia ahora, que estaba ahí con ellos. La tragedia de Lorca cobró vida otra vez, y su música también. Anda Jaleo sonó entre los actos y resurgía así, la España popular que Lorca supo rescatar en su cancionero.


 Experimenté una original y respetuosa interpretación de Bodas de Sangre. Una puesta en escena que nos invitaba a crear, a leer y escuchar lo que se dice, a ver lo que no está. Un lugar activo para el espectador y Lorca detrás, haciéndonos temblar, obligándonos a sentir y reflexionar.

miércoles, 24 de junio de 2015

Prometidos de carne, lánguidos, impalpables, uníos!

El sábado pasado en el Teatro Margarita Xirgu,  junto a un grupo de personas decidimos abandonar la pregunta  por la semántica de las canciones.
Dejamos por dos horas de pensar en el antes y después de las metáforas.
Decidimos mirar atentos el momento de creación.
La génesis del mito.
Y el origen de lo real también.
Entonces entendimos que ninguna creación es ex nihilo.
Comprendimos que el hombre crea y se une a otros hombres para bailar entre símbolos.
Para entender, para embellecer, para romper la insoportable existencia dormida de los niños de oro.

Si las ideas se contagian, si las intenciones coinciden en un espacio-tiempo, se alinea entonces un circuito de voluntades que  acompañan hasta el final.

“El alucinante viaje de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota” relata ese momento, ese espacio-tiempo. Las voces y mentes presentes entonces, cuando los redondos aún no eran tales se escuchan en una perfecta edición, marcada por una linealidad en lo que hace a la historia, pero atravesado por lo inesperado: imágenes inéditas de cortos y  las primeras presentaciones de la banda.

Comando Luddista, el grupo responsable de este viaje en el tiempo, marca los comienzos a través del relato de Guillermo Beilinson- hermano de Skay- sobre un viaje adolescente a finales de los 60, donde las vanguardias comenzaban a avivar ideas, a abrazarlas.

Esa voz inicial es acompañada por otras a lo largo del documental que giran alrededor del trabajo en equipo y de las mentes ardientes.Un año de la fiebre que terminó extendiéndose veinticinco años más (1976- 2001).

El inicio de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, es ruidoso, eléctrico y ecléctico.
Es el resultado de muchas búsquedas creativas que no sólo giraban alrededor de la música sino que buscaban múltiples canales de expresión: teatrales, audiovisuales, de humor irreverente.

El contexto histórico yace silencioso a lo largo del documental, registros de la historia internacional y nacional sin palabras que logren saturar: todo está allí esperando ser descubierto.

Comando Luddista propone en su documental que el arte y la genialidad de los proyectos demandan ideas atrevidas, pero también trabajo y organización. Dejan así una intención latente, un impulso  hacia la creación, un salto a la pura suerte.

También  decidieron mostrar escenas de ese primer viaje a Salta de la banda. Nos invitan a proyectarnos en una eterna juventud de anhelos rupturistas ante todo aquello que se conserva.

Nos cuentan las particularidades de esas primeras presentaciones y las historias alrededor de la grabación del primer disco ( Gulp!). Los testimonios son vivos, son parte de ese proceso de experimentación originario que reunía a actores, monologuistas, bailarinas, músicos y al maestro de ceremonias de esos rituales “dionisíacos”, como describe Guillermo Beilinson.

El documental no abandona nunca el sesgo mitológico que envuelve a la banda. Al final de la proyección quedamos flameando, agitando los brazos en un canto de pulmones explotados, dejando a su paso un infierno encantador. Una vez más se comieron nuestro dolor, salvaron nuestra noche.






Próximas proyecciones: